Más de 150 millones de años antes del presente
Rocas que hablan del pasado

Mucho antes de que cualquier nombre humano le fuera dado, el río Simpson ya era parte de una historia geológica profunda la cual se nos revela a través del mismo curso que deja las rocas al descubierto.

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Se abre paso entre rocas mayoritariamente volcánicas y otras sedimentarias marinas, las que nos invitan a un viaje imaginario por volcanes jurásicos, océanos llenos de fauna del cretácico y evidencias de la última glaciación. Las rocas no corresponden a un momento dado en el tiempo, sino que comienzan cerca de 150 millones de años atrás y se completa el cuadro geológico en la última glaciación. 

Por donde hoy corre el río Simpson, existía un mar interior cálido, repleto de vida animal y fitoplancton. Cientos de formas de vida se alimentaban y reproducían en esas aguas antiguas, y sus evidencias permanecen inscritas en la piedra como fósiles: ammonites, belemnites —que evocan a un calamar—, braquiópodos, gusanos serpúlidos y, entre los más notables, el plesiosaurus. Este reptil de cuello largo fue un gran cazador de aquellos mares remotos. Cabe recordar el último mar de Aysén: Appeleg, un mar lleno de vida que solo podemos observar a través de los surcos que generaron las especies al habitar el fondo de este amplio mar. 

Fuente: Hoja Coyhaique-Balmaceda, Mapa.

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15 mil años antes del presente
Glaciación o su final

La última gran glaciación alcanzó su máximo hace unos 35.000 años, pero sus consecuencias todavía moldean el paisaje. El retroceso lento de esas masas de hielo fue liberando el territorio, y en ese proceso —hace aproximadamente 15.000 años— nacieron los grandes cuerpos de agua de la Patagonia occidental: el río Baker, el Lago General Carrera y, entre ellos, el río Simpson.

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El deshielo abrió un paso directo hacia el océano Pacífico, y el Simpson encontró su curso y su caudal en ese mismo instante. Desde entonces, serpentea por su cuenca con la memoria de ese primer impulso.Fuente: Davies, Bethan & Darvill, Christopher & Lovell, Harold & Bendle, Jacob & Dowdeswell, Julian & Fabel, Derek & García, Juan & Geiger, Alessa & Glasser, Neil & Gheorghiu, Delia & Harrison, Stephan & Hein, Andrew & Kaplan, Michael & Martin, Julian & Mendelova, Monika & Palmer, Adrian & Pelto, Mauri & Rodes, Angel & Sagredo, Esteban & Thorndycraft, Varyl. (2020). The evolution of the Patagonian Ice Sheet from 35 ka to the present day (PATICE). Earth-Science Reviews. 204. 103152. 10.1016/j.earscirev.2020.103152.

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Extensión del hielo actual y del estimado para el Último Máximo Glacial
13 mil años antes del presente
Extinción de la mega fauna

En las pampas de la cuenca del Valle Aysén habitaron grandes mamíferos que hoy apenas reconocemos con nombres científicos: el Arctotherium o oso cavernario, el Hippidion o caballo nativo de América, el Dusicyon avus, un zorro considerablemente más grande que el actual colorado. Gran parte de estos animales se extinguieron poco antes de que el ser humano llegara al mismo territorio.

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Uno de los sitios arqueológicos más relevantes de la región de Aysén guarda esa memoria: Baño Nuevo, una cueva donde varias especies buscaron refugio. Su baja humedad ha sido cómplice del tiempo: ha permitido que los hallazgos se conserven y puedan recuperarse. Las piezas óseas de los animales extintos se resguardan hoy en el Museo Regional de Aysén.

Fuentes: Méndez Melgar, C. A., Nuevo Delaunay, A., & Reyes Báez, O. R. (2022). Arqueología de Aisén: 12 mil años de ocupación (2ª ed.). Corporación Regional de Investigación y Desarrollo Cooperativo Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia.

*Méndez, C., Nuevo-Delaunay, A. y Reyes, O. (2023). Una cueva con 16 000 años de historia en Patagonia central. La Colección BañoNuevo 1 en el Museo Regional de Aysén. Bajo la Lupa, Subdirección de Investigación, Servicio Nacional del Patrimonio Cultural.

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12 mil años antes del presente
Aparición del humano en ¿Aysén?

Paralelamente a la desaparición de los grandes glaciares y por tanto al nacimiento del Río que nos convoca, comienzan a distinguirse los primeros registros de humanos en la estepa ya conformada. El registro más antiguo de la presencia humana en la región de Aysén corresponde al sitio Cueva de la Vieja el cual data de 12.000 años antes del presente con herramientas líticas utilizadas para un fogón.

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Nuevamente la estepa nos permite viajar al pasado, y en la misma cueva ubicada en Ñirehuao: es decir, el sitio Baño Nuevo 1 se encontraron los restos óseos de aproximadamente 10 individuos. Este grupo el cual murió en un tiempo acotado, hace unos 10.200 años atrás aproximadamente, es probable que haya caminado largas distancias, encontrándose con otros grupos de igual tamaño.

Fuentes: Méndez Melgar, C. A., Nuevo Delaunay, A., & Reyes Báez, O. R. (2022). Arqueología de Aisén: 12 mil años de ocupación (2ª ed.). Corporación Regional de Investigación y Desarrollo Cooperativo Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia.

*Méndez, C., Nuevo-Delaunay, A. y Reyes, O. (2023). Una cueva con 16 000 años de historia en Patagonia central. La Colección BañoNuevo 1 en el Museo Regional de Aysén. Bajo la Lupa, Subdirección de Investigación, Servicio Nacional del Patrimonio Cultural.

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Entre 12 mil años antes del presente y la ocupación moderna
Imaginarios de un territorio con límites naturales

Entre la aparición de la humanidad en este territorio y la llegada de los primeros exploradores del estado se encontraron varios grupos de cazadores-recolectores. Se caracterizaban por ser grupos pequeños en constante movimiento. Posiblemente en búsqueda de la subsistencia, de alimento o por la búsqueda de ambientes más propicios para la vida de ese paisaje.

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Ya más cercano a la ocupación moderna, unos 320 años antes del presente, en un sector denominado La Cordonada a orillas de un afluente esencial del Simpson: el Río Blanco, se encontraron los huesos de un individuo. Este hallazgo corresponde a una etapa cercana a la nuestras, donde todo el espacio deseable está siendo ocupado, debido a la colonización de espacios antes inexplorados o escasamente aprovechados.
Es probable que en esa fase se hayan acercado cada vez más a habitar el Río Simpson quien de a poco comenzó a evidenciar a través de sus aguas el tránsito del humano.

¿Por qué nunca se asentaron? ¿Por qué siempre se movieron? ¿Cómo era su forma de vida?

Fuentes: Fournier, C., Andrade, P., Reyes,
O., Nuevo-Delaunay, A., Ceballos,
J., y Méndez, C. (2024). Informe
bioantropológico de una inhumación tardía
aislada en Patagonia Centro Oeste (Región
de Aisén). Magallania, 52, 5, 1-12

*Contreras Mira, C. (2012-05-13).Cazadores recolectores en la estepa andina de dos valles ayseninos. Aproximación desde la gestión de recursos líticos y la organización espacial durante el Holoceno Tardío.

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1870
Simpson: la exploración del Estado

En vistas de la poca información que existe en esa época, y la imposibilidad de determinar si alguien más atravesó o aún más incierto si alguien surco el Simpson podemos decir que Enrique Simpson es quien nos entrega la primera visión de este río que llevaría su nombre en honor a esta hazaña.

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Bajo la convicción de que para gobernar un territorio primero hay que conocerlo, el Estado de Chile encomendó a la Armada la exploración de las remotas costas patagónicas. Fue así como el capitán Enrique Simpson Baeza, al mando de la corbeta Chacabuco, emprendió una serie de expediciones hacia los ríos de Aysén, en busca de una posible vía de comunicación entre el océano Pacífico y el Atlántico.

Aunque existían antiguos rastros de ocupación humana en la región —huellas de pueblos originarios que ya conocían el paisaje—, el registro oficial de este territorio por parte del Estado chileno comenzaría a escribirse con estos viajes. En este proceso, el Río Simpson emerge como cauce fundamental. Los exploradores fueron bordeando sus aguas y navegando donde era posible y donde no fueron moviendo sus barcos hacia arriba, enfrentando bosques densos, abruptos relieves y un clima implacable.
Simpson en su tercer viaje, se adentró con una cuadrilla de más de cincuenta hombres de mar, todos decididos a explorar en nombre del Estado. En el recorrido, describe la confluencia de afluentes como el Mañihuales y el Correntoso, y se maravilla con el entorno que lo rodea. En un momento describe al queque inglés como: “el paisaje más majestuoso que pueda imaginarse”. De esta manera el estado se acercó a la Patagonia y Simpson escribió: “Que la experiencia ganada pues, no se pierda, i que pronto se aproveche nuestro Gobierno de las grandes ventajas que le proporciona esta nueva vía, en poner una vasta i hermosa comarca bajo el imperio efectivo de las leyes de nuestra República” (p. 59)

*Simpson, Enrique M., 1835-1901. Esploraciones hechas por la Corbeta Chacabuco al mando del capitan de fragata don Enrique M. Simpson en los Archipielagos de Guaitecas, Chonos i Taitao . Disponible en Memoria Chilena, Biblioteca Nacional de Chile

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1893-1902
Steffen y la división de las aguas

Si bien para el Río Simpson sus límites políticos no le son trascendentales al correr, si lo fueron para el estado chileno tanto su nacimiento, su nombre, y el curso de sus aguas. Así lo definió Hans Steffen que con apenas 24 años cruzó los ríos, las cuencas y los filos escarpados de la Patagonia occidental.

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No lo movía solo la curiosidad científica, sino el deber de producir conocimiento útil para un país que continuaba reconociendo su territorio. En ese momento, Chile y Argentina se enfrentaban en un conflicto que no se libraba en trincheras, sino en una herramienta política territorial: el mapa.

En su recorrido, Steffen no solo levantó datos, también interpretó el carácter del paisaje. Lo que encontró en el curso medio del río fue un ecosistema en transición, un territorio que se transformaba frente a sus ojos: “la fisionomía del paisaje presenta ya un notable contraste a la del valle del Coyhaique, a causa del cambio en el carácter de las selvas, pues las especies de hayas que pierden las hojas en el invierno […] son reemplazadas aquí por los coigües siempre verdes […] y el monte bajo […] se hace a cada paso más tupido y sombrío” (p. 414). Steffen describe su color, tan característico dependiendo de los sedimentos que contenga: “i su color, que después de la lluvia había sido lechoso, cambio otra vez al verde cristalino, característico de el.” (p.174)

Steffen relata un tramo muy reconocido y da cuenta del cambio de nombre de Río Huemules a Río Simpson: “En los próximos siete kilómetros de marcha recorrimos una porción del valle, de 2 a 3 kilómetros de ancho, que se distingue por la gran extensión de las selvas de mañíu (Podocarpus y Saxegothea) que dominan el paisaje tan exclusivamente que nos pareció conveniente bautizar el río que lo atraviesa y a cuyas orillas habíamos notado la frecuencia de mañíus ya en las partes anteriormente recorridas, río de los mañíus o río Mañiguales, mientras que el ramal que estaba remontando la segunda partida de nuestra expedición fue designado con el nombre de río Simpson, en honor de su primer explorador.”

*Sanhueza, Carlos. (2012). Un saber geográfico en acción: Hans Steffen y el litigio patagónico 1892-1902. Magallania (Punta Arenas), 40(1), 21-44.

Steffen, H. (2010). Viajes de exploración y estudio en la Patagonia Occidental 1892‑1902 (Tomo 2; R. Sagredo Baeza, Ed.). Santiago, Chile: Cámara Chilena de la Construcción, Pontificia Universidad Católica de Chile, Dirección de Biblioteca Archivos y Museos.

*Santiesteban, Pablo. (2021). Los alemanes que exploraron y “mapearon” Aysén. Diario Regional Aysén

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1905
El Huemul: un poblamiento espontáneo

Las migraciones han sido parte constante del pulso de este territorio. Algunas personas llegaron desde Chiloé, otras cruzaron desde la Argentina movidas por decisiones que a veces escapaban de su voluntad. Hay quienes ya andaban por aquí desde antes que estas historias tuvieran papel donde escribirse. Así fue creciendo la vida en el Valle del Huemul, como se conocía antiguamente al actual Valle Simpson: de a poco, a su modo, como las aguas del río que lo cruza y le da sentido.

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En este poblamiento convergen muchas trayectorias. En el libro antiguas historias del Valle Simpson, Mauricio Osorio recuerda cómo hacia fines del siglo XIX un explorador galés, Llwyd ap Iwan, recorrió la cuenca del río Simpson guiado por Menselao, poblador tehuelche de Ñirehuao.

Fue también en esos años que comenzó el tiempo de las concesiones territoriales, entre ellas la entregada a la Sociedad Industrial de Aysén (SIA), con el mandato de abrir caminos, desarrollar la ganadería e incentivar el poblamiento. Su presencia marcó el paisaje, facilitó el acceso y organizó ciertas labores, pero también trajo tensiones con quienes ya estaban viviendo en el lugar, construyendo desde el cotidiano un lugar posible.

Uno de esos pobladores, José Antolín SILVA Ormeño, buscó agrupar a las familias del sector y reclamar la tierra que habitaban. En una carta dirigida al presidente Barros Luco, escribían:"Asi con nuestro mas cisero sentimiento pedimos posesion en el campo de nuestra referencia para que al fin tengamos el decir que nuestro Chile nos dio un pedazo de suelo en recompensa que somos sus hijos."
Así hablaban quienes enfrentaban el frío, la ausencia del Estado y las distancias. Sus voces, al igual que el río, siguen corriendo.

Osorio, M. (2014). Antiguas historias del valle Simpson. Región de Aysén.
Coyhaique: Ediciones Ñire Negro.

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25-Sociedad Industrial del Aysén
1917
Un pueblo a los pies del Río Huemules

José Antolín Silva Ormeño, oriundo de Mulchén, llegó al Río Huemules -el nacimiento del Simpson- en 1912 como si fuera parte de su destino. Él comentaba que "ya tenía en mi mente una predestinación, algo que me figuraba como en un desierto, pero que, en realidad, se levantaban grandes pueblos, pero no sabía por dónde…". Su propósito era crear un nuevo lugar para los hijos de Chile que habían sido repatriados desde Argentina.

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En esta misión se enfrentó a la dureza de un Estado ausente y distante, que no solo no apoyaba el poblamiento, sino que además ignoraba las posibilidades de este territorio. En contraste, José Antolín veía en Balmaceda "una importancia comercial i ganadera, su radio de acción será desde el Atlántico al Pacífico" (p. 134, Osorio). Si bien sus aspiraciones eran ambiciosas para la época, eso reflejaba el compromiso y la visión que tenía para la localidad.

En 1914 colocó la bandera y trazó el plano de lo que sería el pueblo de Balmaceda, nombre elegido "en recuerdo de un gran mártir que la ignorancia de un tiempo le crucificó". Luego de múltiples insistencias y procesos de presión ante la prensa y las autoridades de la época, en 1917 logró fundar el poblado más antiguo del Aysén continental.

Es importante recordar que José Antolín no solo fundó Balmaceda, sino que también fue un defensor de los pobladores que llegaron a hacer patria. Así lo demuestra su rol en la Campaña del Lago Buenos Aires y su propuesta de crear un poblado en Bahía Erasmo. El Río Huemules —y lo que él llamaba el Valle Simpson o "el Huemul"— fueron lugares donde su paso no fue anónimo, sino una reafirmación constante ante el Estado: aquí había personas, y merecían tener tierra para trabajar.

Osorio Pefaur, M. E. (Colab.). (2025). La campaña del Lago Buenos Aires y otros escritos de la colonización del Aysén. Ediciones Ñire Negro.

Bandera
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1929
Koi Aike, campamento entre aguas

Koi aike, en tehuelche, significa campamento de aguas (Pomar, 1923, p.35). El nombre lo dice todo: antes de ser pueblo, este lugar ya era un punto de encuentro definido por el agua. Es la confluencia del Río Simpson y el Río Coyhaique la que estructura el territorio y le da sentido, dos cursos de agua que se unen y crean las condiciones para que la vida se detenga, se instale y se organice.

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Lo que antes se conocía como la Pampa de Corral ya cumplía esa función mucho antes de cualquier fundación oficial. Las personas de las estancias y los valles cercanos convergían allí en fechas importantes, especialmente para los 18 de septiembre, convirtiendo ese espacio en un centro social informal donde la pampa abierta hacía las veces de plaza.

Fue en ese contexto que en 1923, Pomar recorrió la región de Aysén con el encargo de informar al Estado chileno sobre la administración de la concesión. Al observar este lugar, no dudó en recomendar: "no prorrogar esta concesión después de 1933 para entregar estos terrenos a una colonización más intensa, y entonces fundar un centro de población junto a la confluencia de los ríos Simpson y Coihaique" (Pomar, 1923, p. 127). Esta decisión se hizo efectiva en 1929 por el general Marchant.

Pomar, J. M. (1923). La concesión del Aisén y el valle Simpson: Notas y recuerdos de un viaje de inspección en mayo y junio de 1920. Santiago: Imprenta Cervantes

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Koi aike
1920-1950
Los incendios que transformaron la cuenca del Simpson

El proceso de colonización de la región de Aysén, iniciado formalmente entre 1903 y 1905 cuando el Estado chileno otorgó las primeras concesiones de tierras, enfrentó múltiples obstáculos: la ausencia institucional del Estado, las duras condiciones climáticas y, principalmente, la dificultad que tuvieron los colonos para la explotación de las tierras de los densos bosques nativos. En este contexto, el fuego se transformó en la herramienta principal para "habilitar" tierras destinadas a la principal actividad productiva de la época: la ganadería.

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Fueron décadas de incendios sistemáticos. Entre 1920 y 1950, el territorio de Aysén sufrió el período más devastador de su historia moderna. Los incendios intencionales, promovidos por políticas públicas que buscaban apoyar la colonización, consumieron millones de hectáreas de bosques prístinos, principalmente bosques de lengas que los colonos buscaban convertir en praderas. Como señala el historiador magallánico, Mateo Martinic, esta práctica representó "el duro precio que ha debido pagarse para la conquista territorial de la región de Aysén".

Las consecuencias para la cuenca del río Simpson fueron profundas y duraderas. El Simpson, junto con las cuencas de los ríos Baker, Cisnes, Erasmo y Emperador Guillermo, sufrieron un rápido proceso de empobrecimiento de sus tierras. Al desaparecer los bosques que cubrían y protegían el suelo, las lluvias comenzaron a arrastrar miles de toneladas de tierra directamente hacia los ríos. Como documenta Quintanilla (2008), "una enorme cantidad de sedimentos a los ríos provocó fuertes alteraciones a sus drenes", cambiando para siempre la forma en que fluyen estos cursos de agua y cómo funcionan sus cuencas. El caso más dramático fue el colapso del puerto de Aysén en 1955, cuando una enorme acumulación de sedimentos en la desembocadura del río cerró definitivamente el puerto, mostrando cómo los incendios afectaron no solo la tierra, sino también las aguas. Los vestigios de esta catástrofe permanecen visibles: troncos carbonizados y silenciosos que componen el paisaje aysenino del siglo XXI.

Casi un siglo después, la cuenca del Simpson muestra señales contradictorias de recuperación. Por un lado, donde antes hubo praderas ganaderas y campos quemados, el bosque nativo ha ido recuperándose de forma natural, en un proceso que llama la atención a nivel mundial por su magnitud. Por otro lado, los bosques antiguos que lograron sobrevivir a los incendios históricos siguen perdiéndose silenciosamente, sin mayor protección legal, frente al ganado, la tala ilegal y el avance urbano. Esta pérdida importa no solo como patrimonio natural: los bosques primarios almacenan cantidades de carbono muy superiores a los bosques en recuperación, por lo que su desaparición convierte a estos paisajes, paradójicamente, en una fuente neta de emisiones en lugar de un sumidero. La herida del fuego, en definitiva, sigue abierta.

*Bizama, Gustavo, Torrejón, Fernando, Aguayo, Mauricio, Muñoz, María D., Echeverría, Cristian, & Urrutia, Roberto. (2011). Pérdida y fragmentación del bosque nativo en la cuenca del río Aysén (Patagonia-Chile) durante el siglo XX. Revista de geografía Norte Grande, (49), 125-138.

*Quintanilla P., V. (2008). Degradaciones actuales en ecosistemas nordpatagónicos de Chile, derivadas de los incendios de bosques durante el siglo pasado. Tiempo y Espacio, (20), 39–54.

*Hernández-Moreno, Á., Soto, D.P., Miranda, A. et al. Forest landscape dynamics after intentional large-scale fires in western Patagonia reveal unusual temperate forest recovery trends. Landsc Ecol 38, 2207–2225 (2023).

Lenga
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1966
Un aluvión sobre la cuenca

Infierno de lodo y agua en Aysén: A mediados de mayo de 1966, la tierra cedió bajo el peso de una lluvia persistente. El agua, tras días horadando laderas y saturando quebradas, arrastró árboles, rocas, tierra y sedimentos, dejando una huella imborrable en la historia del río Simpson. Un aluvión desbordó varios cauces menores en el sector oeste de Coyhaique, descendiendo con fuerza hacia las zonas pobladas.

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Los testimonios recogidos en la prensa relatan el desconcierto de la población: la falta de comunicación entre localidades, el temor de quienes no podían salir de sus casas, y las pérdidas humanas.

Las huellas del aluvión todavía son visibles: en la población Víctor Domingo Silva, las grandes rocas trasladadas por el flujo de barro y agua recuerdan el alcance de aquel evento. El agua fue protagonista, desde los arroyos que se desbordaron hasta los relatos que describen cómo, en Puerto Aysén, vecinos caminaban con el agua hasta las rodillas. El puente Pinuer sobre el río Simpson fue destruido, y se dice que el puente cercano a la Piedra del Indio estuvo a punto de correr la misma suerte.

*Araya Uribe, B. (s. f.). Infierno de lodo y agua en Aysén [Mayo 1966]. Aysén.tv.

*Santiesteban, P. (2023, 20 de mayo). La traición del cordón Divisadero. Diario Regional Aysén.

Inundaciones
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1967
Creación de la primera Área Protegida

El río Simpson fue el eje que justificó la creación del Parque Nacional del mismo nombre el 1 de junio de 1967. Las laderas que lo bordean habían sido devastadas por incendios y explotaciones forestales, desencadenando inundaciones, derrumbes y erosión que amenazaban tanto el ecosistema como la única ruta que unía Puerto Aysén con Coyhaique. Las graves crecidas de 1966 aceleraron la decisión.

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El parque protegía las 41.160 hectáreas que el río recorría de este a oeste, bordeando bosques de Coigüe, Tepa y Chilco en los tramos bajos, y acompañando al huemul y al puma en las laderas más altas. Sus afluentes —el Correntoso y el río Cascada de la Virgen— alimentaban su caudal, que crecía con intensidad en invierno hasta provocar derrumbes en sus riberas.

En 1994, tras décadas de colonización y transformación del paisaje, el parque fue reclasificado como Reserva Nacional, reconociendo que el río y su entorno eran ya un territorio compartido entre la naturaleza y las comunidades que lo habitaban.

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1972
Un cambio en el Río, piscicultura

En 1972 la primera siembra de salmón japonés fue liberada, la confluencia del Río Claro con el Río Simpson fue también la confluencia entre dos países a 17.000 km de distancia. En este lugar se emplazó una de las primeras instalaciones de piscicultura de salmón en Chile: la piscicultura Dr. Yoshikazu Shiraishi.

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El proyecto tuvo sus primeras gestiones en 1969, cuando misiones técnicas japonesas exploraron la región de Aysén. En un contexto geopolítico donde las fronteras marítimas comenzaban a cerrarse al norte del Pacífico, Japón buscaba asegurar nuevas fuentes de proteína marina. Fue así como los ríos del sur de Chile pasaron a formar parte de una red global de intereses estratégicos, uniendo a la isla de Hokkaido con los fiordos patagónicos.

*s.a., 2019, Visita a la Piscicultura Dr. Shiraishi en Coyhaique. SATREPS MACH.

González Kappes, M., Saavedra Saavedra, S., & Isla Solís, L. (2025). Archivo fotográfico Aysén, década del 70: Libro II (1ª ed.). Talleres Andros.

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Piscicultura en Rio Claro
1997-1998
Primera planta de tratamiento de aguas servidas de Coyhaique

En la prensa regional en específico el diario de Aysén en 1992, se mencionaba que: según informó Pedro Veloso Lizama, Gerente de EMSSA, el desarrollo del proyecto de la Planta de Tratamiento de Aguas Servidas constituía un paso fundamental para proteger las aguas del río Simpson de la contaminación urbana.

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Las autoridades destacaban que depurar las aguas residuales antes de su descarga al río traería múltiples beneficios: preservar el equilibrio del ecosistema acuático, habilitar el río para actividades recreativas y turísticas como el baño y la natación, reducir el riesgo de transmisión de enfermedades de origen hídrico a través del consumo, la pesca o el uso doméstico del agua, y promover una cultura ciudadana de convivencia en un entorno libre de contaminación.

El diario da cuenta del tiempo entre el comienzo de la proyección de la obra y efectivamente la instalación de la planta de tratamiento. El Río ya sentía el peso de la ciudad en su curso.

Familia
Aguas servidas
2018
Abre sus puertas el Museo Regional de Aysén

Actualmente la historia de Aysén y del Río Simpson se encuentra resguardada en el Museo Regional de Aysén, partiendo por las rocas milenarias y los fósiles, hasta vestigios de la historia más bien moderna como lo son los mapas, vestimenta y elementos del habitar humano en esta cuenca.

Museo
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