El viento corre intensamente en las alturas del río Huemules, donde nace el Simpson en la frontera con Argentina.
Un río luminoso y meándrico. Sus curvas serpenteantes van dejando canales “fantasmas”, que alguna vez se desconectaron del río principal. Es la memoria del paisaje.
Este tramo fue tejido por la artesana Carolina Vargas con tres telares (de tecla, pedales y de peine) y cuyos patrones textiles imitan los suaves movimientos de sus aguas. Aquí el río corre silencioso en medio de la pampa y la arena.
El tejido deja ver el encuentro entre el río Oscuro con su transparencia y sus tonos verdosos con el río Huemules, el que fluye lechoso cargado de sedimentos.
Un poco más allá del puente de El Blanco, se une el río del mismo nombre con el Huemules.
Se unen también sus orígenes: la cordillera nevada y la pampa abierta y ventosa, y comienza a llamarse oficialmente Río Simpson.
Los palillos circulares fueron protagonistas en esta pieza tejida bajo el sol largo del verano patagónico por Macarena Silva.
Sus tres secciones representan el fondo gris y rocoso que se deja ver por la poca profundidad de sus aguas claras, la lámina de agua con puntos más calados según su caudal cambiante y la fuerza de la corriente, y las orillas que entre verdes y ocres nos hablan de bosques de ñire de hojas pequeñas que se tiñen de rojo en otoño y de coirones duros y dorados que ondulan en los valles ganaderos de la Patagonia.
Un río encajonado, cuyo fluir se escucha a lo lejos. Cuando el Simpson se asoma por el mirador de Coyhaique, nos recuerda cuánto añoramos poder tener accesos a sus playas y aguas. Ese deseo ciudadano plasmó la artesana Ginette Acuña en este paño tejido sobre una malla de alambre que permite alejar los bordes urbanos y las parcelaciones de las aguas que corren veloces entre destellos de hilos plateados.
Tras recibir al río Claro, el Simpson avanza entre sauces, pinos y otras especies exóticas que se expresan en el tejido con puntos tupidos de técnicas contemporáneas como el tufting y el croché.
Un tramo caudaloso y lluvioso, donde confluyen arroyos, ríos y cascadas que provienen de las laderas pobladas de coigües, chilcos, ciruelillos y tepas, además de otras especies.
A la fuerza del río Simpson, llega su afluente el río Correntoso, en un tramo tejido por Ginette Acuña y Mirta Carrasco, a cuatro manos.
El fieltro amasado, con sus verdes intensos y texturados nos traslada a este paisaje húmedo y sonoro, que solemos recorrer en la Reserva Nacional Río Simpson.
Los macroinvertebrados bentónicos habitan el fondo de los ríos: insectos, crustáceos y moluscos que filtran agua, ciclan nutrientes y actúan como indicadores de calidad del hábitat. Su presencia y abundancia varía en cada tramo del Simpson. Una película de fieltro amasado, teñida con cochinilla se superpone a cada pieza registrando su presencia. Su color se separa deliberadamente de la paleta de la obra.
Durante el desarrollo de la exhibición, las y los espectadores pudieron interactuar con varias estaciones de trabajo y recolección de datos, algunas que mostraban los resultados de los encuentros ciudadanos (como el módulo "¿Cuál es tu principal vínculo con el Río Simpson?") y otras que le preguntaban a los asistentes y les invitaban a bordar, dibujar y reflexionar en torno al Río (como los módulos "Qué le deseas al Río Simpson?" y "¿Qué te hizo conectar más con el Río Simpson?")
Cada uno de los tramos que tejimos del Río Simpson tiene una comunidad de macroinvertebrados que varía en riqueza y abundancia, generalmente indicando en su conjunto, el tipo de hábitat del cual fueron colectados. En esta estación científica los espectadores podían interactuar con un microscopio y ver en primera persona los habitantes invisibles del Simpson. Conoce más sobre los macroinvertebrados de los diferentes tramos en los botones.