Primeras reuniones con las tejedoras del agua
Participantes: Ginette Acuña, Carolina Vargas, Macarena Silva, Francisca Vidal.
Nuestra primera reunión, tan esperada, fue planeada para que todas nos presentáramos desde nuestro oficio textil y no tan solo a través de las palabras. Así, cada una cuidadosamente, previo a nuestro encuentro y a petición mía, buscó entre sus fotografías al menos tres imágenes de su quehacer textil que les permitieran contar su historia.
¿Cómo llegué al encuentro con los oficios textiles? (pasado)
¿Qué tipo de proyectos personales, comunitarios o negocios realizo hoy relacionados con el textil? (presente)
Y finalmente, ¿Cómo proyecto mi quehacer textil en el futuro? ¿Pasos a seguir? ¿Intereses futuros? (futuro)
Esos fueron los lineamientos con los que comenzamos, pero que cada textilera resolvió presentar como mejor le acomodaba.
Ginette describió en detalle sus técnicas textiles favoritas (jacquard, palillo, telar de pedales) y materiales (lana rústica artesanal, hilados de colores de Puyuhuapi) y sus inspiraciones salidas de la naturaleza relacionadas con las estaciones del año, especialmente el otoño y su bella paleta de colores. Caminar por el bosque y cuán sensorial estas experiencias se vuelven para ella en cuanto a las armonías de espíritu, aromas y emociones gatilladas fueron también relatadas.
Para Ginette la felicidad del tejer desde el lugar donde vive, su hogar, le va dando sentido a sus creaciones absolutamente personalizadas. Desde respaldos y bajadas de cama, chalecos con patrones geométricos y orgánicos fuertemente contrastados con el fondo, todo ello curado con delicada armonía, fue compartido enérgicamente por ella.
Descrita por sí misma como una mujer “busquilla”, que ama lo nuevo, versátil y de veloz aprendizaje, dice: “Yo me atrevo y me creo el cuento trabajando afanosamente desde la tranquilidad de mi casa”.
Caro, profesora de historia de profesión chilena, comenzó su relato textil posicionándonos en lo que fueron sus orígenes en Noruega, donde la vida la llevó a estudiar de manera profesional este oficio. Fue ahí donde aprendió sobre ropa tradicional, afieltrado artesanal a gran escala (máquinas hidráulicas), bordar, hilar, teñir, diseño de vestuario, y donde pudo especializarse en su técnica favorita: el tejido a telar.
Volvió a Coyhaique luego de esa aventura con la intención de traspasar sus conocimientos: “de lo que una aprendió, entregar conocimiento…lo que más me llena”.
Para ella ser parte de trabajo comunitario es absolutamente relevante: “Te lleva más lejos que trabajar sola”, siendo parte de la Organización de Artesanos de Aysén, enseñando en la cárcel de mujeres, talleres rurales, a dueñas de casa, etc., los oficios textiles que ella domina.
Hoy por hoy crea sus textiles en telares tradicionales (telar de ocho teclas, peine, patagón, huitrán, tambor), pero realizando modificaciones que ella atribuye a la línea de diseño contemporáneo de su marca, cruzando de un telar a otro según necesidad.