Música, ciencia y textiles: Lanzamos el proyecto
Después de mucho soñar este proyecto, reunir al equipo, trazar las etapas y ponerle nombre, ya estábamos listas para compartirlo con la comunidad coyhaiquina. El 15 de mayo llegó el día esperado: ¡lanzamos el Río Simpson tejido!
Y, por supuesto, tenía que ser junto a sus aguas. Vinieron representantes de diferentes universos. Habitantes de Balmaceda, El Blanco, Valle Simpson, la ciudad de Coyhaique y también Torreones, el trayecto del río se hacía presente con estas voces. Además de científicos/as, artistas, gestores, mujeres rurales, activistas, urbanistas, deportistas, ganaderas y otras personas con una profunda motivación por cuidar la naturaleza. Entre todos, el Alcalde de Coyhaique, Carlos Gatica, para tejer vínculos que permitan proyectar esta investigación en nuevos accesos al Simpson.
En esta mañana de arte y ciencia compartimos cómo el proyecto anterior, centrado en el Río Cochrane, había logrado crear momentos profundamente significativos en su territorio. Ahora, con el mismo espíritu colaborativo, comenzábamos a tejer nuevas historias en torno al Simpson.
Presentamos el enfoque del proyecto: una creación textil colectiva que se construirá a partir de cuatro líneas de investigación: geológica, histórica, ecológica y otra abordando los vínculos actuales de las comunidades con el río. Este entrecruce de saberes nos permitirá pensar el textil como territorio: lleno de colores, texturas, flora, fauna, datos, memorias y sentires.
Nos acompañó también Magdalena Andueza de Descubriendo Cochrane, quienes compartieron su experiencia sobre el proyecto El río CONVOCA, iniciativa que ha generado un trabajo profundo y sostenido con la comunidad cochranina, poniendo en el centro de la conversación el río que cruza esta localidad. Nos pareció relevante mostrar un referente de valoración y cuidado de una cuenca, y no viajar tan lejos de Coyhaique para inspirarnos, solo a unos kilómetros al sur. Ellos han ido forjando una comunidad de adolescentes y jóvenes en torno a la cuenca, siguiendo el pulso de la educación ambiental.
¡Después, como quien sigue el cauce, bajamos al Río Simpson! Caminamos hasta su orilla, y empezamos a observar los patos que andaban, la piedra del indio, el fluir del agua y sus sonidos. Los científicos del equipo, Anna Astorga e Iñigo Irarrázabal, comenzaron a relatarnos sobre las piedras y sus trayectos, ¿Cuánto se demora en llegar una piedra?¿Cómo y dónde se forma esa piedra? parece que viajamos en el tiempo cada vez que alguien nos cuenta sobre el Río, como una cápsula que nos permite imaginarnos otras épocas, otros paisajes y otros seres.
En medio de ese momento, Nico Aguad sacó su guitarra y comenzó a tocar una canción de Víctor Flavio. Nos invitó a cantar con él, y en esa unión de voces sentimos que algo se nos movía por dentro. Tal vez era la emoción de estar allí, tan cerca del río, tan acompañadas/os, tan presentes.
“Suelta el agua, dejala que corra y suéltala ya, no detengas su flujo, porque el agua es la vida y para todos debe alcanzar…”, cantaba Nico.
Con el corazón lleno, volvimos caminando al lugar, el restaurante Selknam, donde nos esperaban dos de estaciones de trabajo: el Mesón Textil y el Río de Papel.
En el Mesón Textil invitamos a los participantes a bordar en un bastidor con tela su vínculo con el río Simpson a partir de un código de colores. Cada tonalidad representaba una forma distinta de relacionarse con el río: el azul hablaba de la contemplación, el amarillo de cuidado y limpieza, el fucsia del trabajo, el verde de cruzarlo y el morado del deporte y otras actividades recreativas. Según cómo te relacionabas debías elegir el color para bordar. La mesa estuvo llena de hilos, y así como suele pasar con los oficios textiles, la calma inundó este espacio, entre conversaciones armónicas y gestos textiles, la cadencia del río seguía presente entre texturas.
En otra mesa estaba instalado el Río de papel, con preguntas que invitaban a pensar la forma, la paleta de colores, las especies, los recuerdos, los lugares que recorre el río, entre muchas otras. Los pinceles, las acuarelas y los lápices se apoderaron de una energía calma. ¿Hace cuanto muchos no pintaban? Mientras, conversábamos de la importancia que genera este río cuando nos ponemos a reflexionar y lo observamos nuevamente, desde cerca, desde el pasado y pensando en el futuro.
Gracias Gracias Gracias a todas y todos quienes participaron y se dieron un momento para reflexionar sobre el río Simpson.