Deseos para el río desde El Blanco
Un nuevo laboratorio nos vuelve a reunir, esta vez en la Escuela El Blanco, a 45 kilómetros aprox de Coyhaique, muy cerca de un lugar emblemático para los científicos del equipo: donde el río Simpson comienza a llamarse así tras la confluencia de los ríos Huemules y El Blanco.
Nos esperaba un grupo de niños de sexto básico, listos para vivir un ejercicio de visualización de datos con aguja e hilo.
Comenzamos con una dinámica de rompehielo. La pelota amarilla de Pulso Austral que no falla. Se lanza a uno de los niños -todos siempre con cara expectantes esperando la pelota de tenis- y vamos haciendo un cuestionario rápido para ir intercambiando conocimientos y percepciones en torno al río, claro que más lo asociaban al Blanco que al Simpson. ¿Dónde nace?, ¿qué es un río?, ¿qué sueles hacer en el Simpson?, ¿qué colores tiene?, ¿quiénes los habitan?, etc…
Después de esa activación para conectar cuerpo, río, mente y corazón, nos fuimos a la mesa de bordado. La pregunta es la misma de siempre. ¿Cómo te vinculas con el río Simpson? Seguimos levantando información comunitaria para nuestra investigación participativa. Hasta las profes se animaron a enhebrar y bordar.
Realmente, por vez número ciento cincuenta comprobamos que la aguja y el hilo son realmente un lenguaje universal. Abrimos una conversación relajada sobre sus momentos en el agua y sobre aventuras de infancias (como el niño creador de contenido para Youtube desde la mismísima localidad de El Blanco), mientras ellos bordaban con sus colores asociados a las respuestas e improvisaban puntadas más cortas, más largas, pero siempre confiados, sin titubear en la práctica del bordado. Oficio que tanto amamos porque nos permite mediar contenidos, reflexiones, mensajes, paisajes y tanto más.
Al terminar, hicimos un círculo en el que, en voz alta, compartimos nuestros deseos para el Simpson. Muchos de ellos ya los habíamos escuchado antes: “Que nadie lo contamine”, “Que pueda visitarlo con mis amigos”, “Que pueda ir a pescar”. Deseos sencillos y poderosos, que nacen cerca del río, que crecen con él. Eso es todo lo que necesitamos saber para seguir tejiendo.