Bordando memorias de agua en Alzar School

El pasado 24 de noviembre, un grupo de estudiantes de intercambio de Alzar School participó en un taller de bordado de datos facilitado por Pulso Austral en Lago Atravesado. La actividad, parte del proyecto Río Simpson Tejido, invitó a las y los jóvenes a explorar su vínculo con el agua transformando experiencias personales en patrones visuales bordados.

Cada estudiante creó una pieza textil que registraba datos de cercanía y contacto tanto con las aguas de su lugar de origen como con las aguas patagónicas que han conocido durante su estadía. A través de puntadas, colores y una palabra significativa, visualizaron datos sobre su relación con el agua que antes permanecían invisibles.

Al compartir sus bordados en círculo, emergieron patrones comunes: la mayoría había aumentado su contacto con agua en Patagonia y había transitado de emociones cotidianas hacia estados de asombro o respeto. Palabras como «hogar”, “calma” y “salvaje” dan cuenta de las diversas emociones que despierta el agua en cada subjetividad.  

De regreso en la escuela, nos pusimos manos a la obra: a elegir los hilos y enhebrar agujas. La misión era bordar datos en los bastidores. Le preguntamos a los vecinos del Valle ¿cómo se vinculan con el río? Al igual que en ocasiones anteriores, habían respuestas predeterminadas, y hubo una que fue por lejos la más votada: la “Contemplación”. ¡Entonces la gran mayoría eligió hilos azules y comenzó a bordar intuitivamente formas de agua!

Cuando comienza el momento del bordado, hay una revolución del silencio, todo se calma y cada niñ@ y adolescente comienza un viaje sensible, y al ritmo de las puntadas, transitan entre su mundo interior y el universo exterior. ¿Puede haber algo más emocionante que ver cómo un adolescente descubre la riqueza y la paz del acto textil? Así fue, silencioso y hermoso.

Mientras que en otra estación, un grupo de niños y adultos se dedicó -con toda la paciencia y concentración del mundo- a calcar, recortar telas recicladas y luego crear en patchwork los famosos macroinvertebrados, los mismos que pudieron ver en el río y luego en los microscopios de la escuela. Así a través del acto de coser, los aprendizajes de esta experiencia quedaban grabados en los cuerpos y memorias. Nuestro equipo interdisciplinario se desplegó por completo: desde las ciencias, la historia, la psicología y el arte textil mediamos espacios de creación y acompañamos a grandes y chicos en esta activación ecológica y artística.

Fue realmente emocionante: algunos novatos textiles no podían parar de bordar… incluso cuando nos pasamos al patio, seguían con sus bastidores, sus hilos y sus puntadas. ¿Quién dijo pantallas? ¡Apenas aparecieron durante el laboratorio!

También se sumaron al laboratorio nuestros amigos del Club de Remo, que se reúnen a recorrer en kayak los caminos de agua del río Simpson, celebramos que diferentes generaciones puedan reflexionar comunitariamente sobre lo que el río ha significado en el pasado, cómo lo habitaban antes y cuáles son hoy las preocupaciones de quienes viven en el Valle Simpson.

Para terminar, nos acercamos a un gran muro de la esperanza y le pedimos deseos al río: “Deseo que siempre fluyas con fuerza”, “Que no boten basura”, “Que la comunidad pueda disfrutarlo en sus riberas”, “Río libre sin restricciones” y tantos más que brotaron desde sus puños y letras.

Gracias a todas y todos quienes participaron. Paso a paso, seguimos imaginando y construyendo el gran Río Simpson Tejido, junto a ustedes. Volveremos a la escuela a fines de septiembre para terminar las especies bordadas y seguir reflexionando sobre el rol invisible pero gigante de los macroinvertebrados con nombres que parecen sacados de la era de los dinosaurios.

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