La premonición de la navegación

Después de haber investigado, de habernos sumergido y haber tejido el río Cochrane:  una obra traducida en once metros de tramas azules, turquesas y cafesosas. Después de haberlo compartido con sus habitantes una tarde de nevado invierno patagón, de haber viajado con él a la primera Bienal de Arte Textil en Santiago y, luego, en una soñada travesía por tierras boreales que nos llevó a exhibirlo en la Universidad de Aalto en Helsinki. Después de esa aventura, ya estábamos listas para soñar nuestro propio río, el que cruza nuestras casas, nuestras vidas cotidianas en Coyhaique. El Río Simpson.

Así, llenas de ilusión, echamos a correr la suerte con la postulación, por primera vez nos presentamos al Fondart Nacional, línea Creación Artística. Mientras esperábamos la respuesta, nos fuimos al agua. 

Es 11 de enero, pleno verano en Aysén, el sol bendice este fin de semana y la alegría por explorar este río. Para la ecóloga del grupo, Anna Astorga, y el limnólogo Brian Reid, los capitanes de la travesía este era un trayecto conocido. Para Cecilia Moura y Catalina Camus era su primera vez en las aguas del Simpson. 

Así navegamos en balsa y packraft, desde finales del callejón Fournier de seis lagunas hasta el sector los cerezos, camino a Coyhaique desde lago Atravesado. El río se ensanchaba y encajonaba en serpenteos suaves y serenos. El cielo permanecía celeste, el río lo suficientemente amable para las remadoras. 

Fue por lejos el día en que vimos más martines pescadores en nuestras vidas. Contamos ocho… Era como si el río fuese un camino de agua, un sendero para aves. Garzas, patos reales, caiquenes, canquenes, y playeritos habitan y anidan en las riberas del rio. Nos maravillamos con altos coihues, con casi invisibles macroinvertebrados que Brian nos descubrió bajo las piedras, con playas de fina arena escondidas y con rocas fosilizadas. Y también aparecieron las fuertes modificaciones del cauce, efectos de la extracción de áridos que arremetieron en medio del paisaje. ¡Cuántas historias nos cuenta el Simpson en solo unos pocos kilómetros!

Cinco horas después terminaba la travesía. Gratitud en el corazón. El río desde el río es, sin duda, otro mundo. 

Y así, a la semana después, llegó la noticia más feliz. El Río Simpson Tejido era una realidad, nos habíamos adjudicado financiamiento para investigarlo interdisciplinariamente y tejerlo desde una nueva metodología: la visualización de datos. 

¡Así de hermoso comenzaba nuestro 2025!

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