Un profundo viaje en el tiempo
Por Marina Avarias Sánchez.
Buscar en un río es como buscar en un caudal profundo y serpenteante. Si el Río Simpson quisiera contarnos su vida, no podría hacerlo en una sola entrevista. Por eso, durante estos meses de creación de la obra textil, hemos estado investigando paralelamente algunos hitos que nos parecen los que el río contaría si su caudal pudiera hablar.
Lo primero que nos dimos cuenta es que contar la historia de un río tiene sus complicaciones. No es solo la historia del agua, sino la de toda una cuenca: sus afluentes, sus orillas, los caminos que corren por sus laderas, y las personas que han vivido gracias a él. Una sola mirada no bastaba. Por eso buscamos contar su historia desde sus diversas memorias: observando las rocas, los fósiles que en ellas se encuentran, la presencia de industrias en sus cercanías y de poblados que han florecido a sus orillas.
Cuando nos remontamos a antes de su existencia a través de las rocas que han quedado en sus riberas, encontramos un mundo de especies extintas, mares extintos y procesos que solo se revelan si uno se detiene a mirar el fondo del río. Leonardo Pérez nos contó sobre las especies que habitaron este territorio cuando era un mar profundo. Íñigo Irazábal nos ayudó a entender cómo la glaciación fue la gestora de este río tal como lo conocemos hoy. Avanzando a la llegada de la humanidad, Amalia Nuevo estuvo dispuesta a guiarnos entre las preguntas y respuestas que existen y que siguen persistiendo. Ángela Hernández nos guió sobre los cambios en el paisaje provocados por los incendios y el estado actual de los bosques antiguos que aún persisten.
Investigando saltó enseguida el rol del Simpson como fundador del poblamiento en Coyhaique, El Blanco y Balmaceda. Nos acercamos al Museo Regional de Aysén, donde el conservador Juan Pablo Varela nos mostró documentos antiguos y ortofotos que revelan otra capa de la región. Sebastián Saavedra nos abrió la prensa de la época, que develó mucha información oculta del diario vivir del río, esa historia cotidiana que no siempre aparece en los libros. Gustavo Saldivia revisó el conjunto para ofrecer una mirada global sobre el patrimonio.
La línea de tiempo fue así un transitar por un cauce más profundo de lo que se observa a simple vista. Las aguas del Simpson portan una memoria geológica, paleontológica e histórica gigante, que se expande aún más cuando pensamos en los ríos que le tributan sus aguas, en su nacimiento y en dónde desemboca. Hablar del tiempo en esta escala es una cosa intrincada: cuando uno comienza a entender la historia desde millones de años antes del presente, la escala humana se vuelve pequeña, casi humilde.
Y quizás eso es exactamente lo que necesitamos: dejarnos empequeñecer un poco por el río, para poder escucharlo mejor.