Naturaleza que nos abrazas e inspiras

Uno de los momentos más esperados por el grupo es nuestra salida de exploración a la naturaleza. Esta vez no fue la excepción. 

Un otoñal y frío día de mayo fue el elegido, todas y todos nos preparamos para disfrutar de la naturaleza tal cual se nos ofrece en Patagonia. Viajaron en bus de Balmaceda hasta las cercanías de Coyhaique niños y niñas, un grupo de apoderadas y dos profesores de la escuela. 

Gracias a una colaboración con la Fundación Kreen, pudimos encontrarnos en el Monumento Natural Dos Lagunas, para experienciar una profunda y entretenida mediación científica facilitada por Eduardo Muñoz. Nos adentramos por el bosque de ñire y nos acercamos a la playa de la hermosa laguna El Toro para observar de cerca qué y quiénes habitan este ecosistema natural. Observamos desde lo micro a lo macro, primero con lupas nos acercamos a los líquenes y hongos, y luego la playa se robó la película. Los niños más curiosos levantaban las piedras de la orilla de la laguna para encontrar crustáceos y pequeños insectos, en sus búsquedas apareció también un puye. Nada como el juego libre, donde la capacidad de exploración y la alegría encuentra su lugar. Corrieron por la playa, jugaron y rieron cobijados la naturaleza.

Observando detenidamente el paisaje, fuimos reflexionando sobre el paisaje, los grandes árboles que nos rodeaban, la vegetación, la forma de los cerros, los mamíferos y aves que recorren este paisaje más extenso. Y así nos dimos cuenta que Balmaceda y el santuario que visitamos son parte de una misma red, se conectan por donde no hay caminos, por la pampa y la cercanía con la frontera. Fue un hermoso recorrido. 

Luego, volvimos a subirnos al bus para continuar nuestra travesía. Esto no había terminado. Tras un breve recorrido, llegamos al Museo Regional de Aysén para vivir una visita guiada por la exposición permanente. Comenzamos en los glaciares australes, pasamos por el Baker, el lago General Carrera y el Chilesaurio, para llegar a los archipiélagos. Luego visitamos la muestra “En busca de una hebra común” que exhibía 7 obras colectivas desarrolladas por diferentes grupos y comunidades de nuestra región acompañadas por la metodología de Pulso Austral, si, la misma metodología con la que se estaba trabajando este proyecto. Así los este grupo de Balmaceda pudo presenciar la belleza y fuerza de las creaciones colectivas, observando cómo el arte comunitario también puede llegar a los museos y ser apreciados por más personas, fue una inyección de motivación. 

¡Nos despedimos con unos ricos sandwiches y un chocolate caliente. Los corazones felices por esta experiencia que nos regaló salir de la rutina escolar y abrirnos a tantos aprendizajes nuevos!

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