Las huellas del Patrimonio entre puntadas

¡Nos volvimos a encontrar en torno al textil! Esta vez con dos participantes especiales: Daniel Quinteros y David González del equipo de educación del Museo Regional de Aysén. Una invitación pensada en poder intercambiar conocimientos y reflexiones en torno al Patrimonio Cultural entre distintas generaciones de la comunidad de Balmaceda. 

David y Daniel llegaron a la escuela con una caja de sorpresas, los niños y niñas estaban expectantes por saber que descubrieron. Eran objetos patrimoniales conservados en el subterráneo del Museo Regional de Aysén, los que nos invitaban a un fascinante viaje en el tiempo. ¿Cómo era el Balmaceda de antaño? A través de la historia y la pre-historia… 

Comenzamos observando con detalle un antiguo mapa de la localidad, seguimos con una caja de música que nos llevaba a melodías de otros tiempos, con fotografías en blanco y negro del aeropuerto, de casas patrimoniales y familias pobladoras a caballo o retratadas con sus ovejas. 

También compartieron unas boleadoras que pertenecían a los primeros habitantes de estas estepas, una muñeca -algo temible- e imágenes de un extraño gliptodonte (autodenominado por los niños como el “piche prehistórico”). 

Reflexionamos sobre estos testimonios de otras épocas, los que finalmente no forman parte de una búsqueda planificada por historiador@s o arqueólog@s, sino que corresponden a hallazgos. Gran parte de la colección del museo está compuesta por vestigios de estas características, que responden a una casualidad en los procesos de investigación.

¿Qué elementos de nuestra vida cotidiana podrían convertirse en vestigios patrimoniales? ¿Te lo habías preguntado? ¿Quizás este mismo tapiz que estamos construyendo?

Luego de esta mediación, nos fuimos a la sala de costuras para plasmar estos nuevos elementos con la técnica del patchwork y con el apoyo de una incorporación en el equipo, la vecina de Galera Chico, Fernanda Guarda, también recicladora textil y talladora en madera, conocida por tod@s por haber sido apoderada de la escuela. 

Escribimos papeles y dividimos los tesoros patrimoniales entre los participantes. Dibujamos en la tela, recortamos, cosimos y bordamos mientras nos imaginábamos el pasado de Balmaceda. Así seguimos creando este tapiz colectivo que mes a mes se va nutriendo de puntadas, aprendizajes y nuevos vínculos.

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