Estreno del tapiz

Y así, con los primeros brotes de la primavera, llegó el día del estreno de un trabajo que fuimos construyendo estación a estación, puntada a puntada, encuentro tras encuentro. Un tapiz colectivo que es mucho más que una obra textil: es un ejercicio de educación patrimonial que fortalece la identidad, el sentido de pertenencia de toda una comunidad y el amor y orgullo por el territorio. 

Ese viernes llegamos temprano a la Escuela para montar el tapiz y esconderlo entre hilos, para luego revelarlo a toda la audiencia invitada. Fueron llegando los niños y niñas, protagonistas de este proceso hermoso, los profesores, la directora Laura Ramos, las artesanas locales, Claudia la apoderada más comprometida. También participaron el encargado del Museo Los Pioneros y de la Biblioteca de Balmaceda. Las autoridades también llegaron hasta Balmaceda: la Seremi de las Culturas (s), Claudia Bustamante, la Seremi de Desarrollo Social, Karina Acevedo; y la representante del Servicio Nacional del Patrimonio, Verónica Calzado. No podían faltar nuestros amigos de Fundación Kreen, el Museo Regional de Aysén y el Aeropuerto de Balmaceda, aliados de esta iniciativa. Los nombramos a todos porque nos emociona y nos parece tan importante que todos escuchemos y pongamos atención a las voces de las infancias, esta vez convertidas en bordados y en una obra colectiva. 

Lo más emocionante fue destapar el tapiz y por primera vez toda la comunidad pudo verlo terminado, con todos sus detalles y costuras finales a cargo de la artesana Fernanda Guarda. ¡Los más chicos reconocían con alegría y emoción sus creaciones: los flamencos, el puma, el mate, los pilcheros, el zorrillo, el avión y otras más! Así, revelabámos un registro palpable de la memoria de Balmaceda en hilos que evocan flora y fauna locales, objetos históricos y lugares distintivos. Su configuración final, el gran círculo ocre, se inspira en el primer mapa de la localidad, proyectado por José Antolín Silva Ormeño en la década de 1910, con su particular forma. Ahora, en este tapiz, nacía un nuevo mapa construido por niños y niñas.

«Estos encuentros invitan a los jóvenes a reconectar con la naturaleza desde la literatura y la ciencia, descubriendo en los versos de Mistral una forma profunda de observar y valorar el entorno que habitamos», señalaron desde Pulso Austral.

Los estudiantes leyeron, observaron elementos del bosque, conversaron sobre ecología y paleoambientes, y crearon sus propios textos inspirados en la experiencia. Esta fusión entre poesía, ciencia y naturaleza busca despertar una mirada sensible y crítica sobre el territorio patagónico.

Ambos encuentros forman parte de la iniciativa «Conocer la Verde Patria: Encuentros con Gabriela Mistral en la naturaleza», financiada por el Fondo del Libro, convocatoria 2025 del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, con la colaboración de CIEP y CONAF. La actividad se inscribe en el programa Cuentos para Conectar de Pulso Austral, que desde 2019 promueve la mediación lectora como herramienta de conexión entre comunidad, cultura y territorio.

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