De la naturaleza al textil
Luego de salir a explorar la naturaleza, regresamos a la escuela con la misión de trasladar lo aprendido y lo vivido a nuestro tapiz colectivo. En nuestras memorias quedaron grabadas especies conocidas y desconocidas, que ahora forman parte de un nuevo imaginario construido entre todos y todas.
Y en esta entrada de nuestra bitácora nos gustaría compartir con ustedes una “receta” que hemos ido descubriendo junto a la comunidad de Balmaceda y también junto a otras comunidades que hemos tenido el honor de trabajar.
Esta es una fórmula simple pero poderosa, una receta que nos ha mostrado la enorme capacidad de curiosidad y de observación de los niños, así como el potencial creativo que TODAS las personas llevan consigo. Potencial que nos habla de la plasticidad de nuestro cerebro y de su capacidad de adaptarse, soñar y confiar, capacidades clave para disfrutar de este viaje que es la VIDA.
Aquí nuestra receta para trasladar la naturaleza al textil:
- Camina, respira, observa. Los bosques son refugio de seres que a veces pasan desapercibidos.
- Pregúntate: ¿Qué invertebrados habitan bajo las piedras?, ¿qué líquenes crecen en la corteza de los árboles?, ¿qué hongos trae el otoño?
- Descúbrelos con lupa en mano, búscalos en un libro, aprende su nombre y dibújalos en papel para luego fijarlos en un bastidor.
- Elige retazos de telas recicladas que representen sus colores y texturas.
- Cose cada pedacito como si armaras un rompecabezas.
- Borda los detalles, porque en la naturaleza nada es al azar.
- Y así, tarea a tarea, cada especie se convierte en un recordatorio de que cohabitamos con infinitos seres en esta gran naturaleza de la Patagonia.
Explorar, observar y luego bordar despierta emociones, preguntas y reflexiones profundas. Imaginen cuánto más significativos se vuelven esos aprendizajes cuando los llevamos al textil, con hilo y aguja, hasta convertirlos en memoria compartida.