De la naturaleza al textil

Luego de salir a explorar la naturaleza, regresamos a la escuela con la misión de trasladar lo aprendido y lo vivido a nuestro tapiz colectivo. En nuestras memorias quedaron grabadas especies conocidas y desconocidas, que ahora forman parte de un nuevo imaginario construido entre todos y todas.

Y en esta entrada de nuestra bitácora nos gustaría compartir con ustedes una “receta” que hemos ido descubriendo junto a la comunidad de Balmaceda y también junto a otras comunidades que hemos tenido el honor de trabajar. 

Esta es una fórmula simple pero poderosa, una receta que nos ha mostrado la enorme capacidad de curiosidad y de observación de los niños, así como el potencial creativo que TODAS las personas llevan consigo. Potencial que nos habla de la plasticidad de nuestro cerebro y de su capacidad de adaptarse,  soñar y confiar, capacidades clave para disfrutar de este viaje que es la VIDA.

Aquí nuestra receta para trasladar la naturaleza al textil:

  1. Camina, respira, observa. Los bosques son refugio de seres que a veces pasan desapercibidos.
  2. Pregúntate: ¿Qué invertebrados habitan bajo las piedras?, ¿qué líquenes crecen en la corteza de los árboles?, ¿qué hongos trae el otoño?
  3. Descúbrelos con lupa en mano, búscalos en un libro, aprende su nombre y dibújalos en papel para luego fijarlos en un bastidor.
  4. Elige retazos de telas recicladas que representen sus colores y texturas.
  5. Cose cada pedacito como si armaras un rompecabezas.
  6. Borda los detalles, porque en la naturaleza nada es al azar.
  7. Y así, tarea a tarea, cada especie se convierte en un recordatorio de que cohabitamos con infinitos seres en esta gran naturaleza de la Patagonia.

Explorar, observar y luego bordar despierta emociones, preguntas y reflexiones profundas. Imaginen cuánto más significativos se vuelven esos aprendizajes cuando los llevamos al textil, con hilo y aguja, hasta convertirlos en memoria compartida.

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