Mediando el río con la comunidad

Después del arduo montaje de la exposición y la gran inauguración, llegaba el momento tan esperado por el equipo: poder compartir el proceso de investigación, creación y los resultados del proyecto con los visitantes del Museo. Queríamos acompañarles en este viaje acuático con experiencias activas donde, a través de las prácticas textiles, la escucha e interesantes contenidos científicos, pudiésemos incentivar la reflexión crítica en torno al río que habitamos y seguir tejiendo comunidad. 

Se agendaron las visitas escolares y las actividades abiertas al público y comenzamos este periodo hermoso de abrir las puertas para escuchar cómo resuena el río en las audiencias. Inauguramos las mediaciones con una charla de Fran Vidal, quién se centró en el proceso de diseño de la obra tejida y cómo el análisis de datos científicos e imágenes de los paisajes y ecosistemas del Simpson, fue encontrándose con las observaciones y técnicas de cada tejedora para construir el textil. 

Una noche recibimos a los estudiantes adultos del CEIA Coyhaique en una experiencia guiada por Caro Vargas y Maca. Para muchos de ellos era la primera vez que visitaban el Museo y se respiraba esa emoción de salir del aula y explorar otros espacios educativos de la ciudad. Se maravillaron con los tramos tejidos, se fotografiaron con ellos, bordaron datos en la sala de procesos creativos, evaluaron su experiencia anudando lanas en el dispositivo de visualización de datos y se fascinaron con las muestras de macroinvertebrados del rincón científico. Fue una visita emocionante. ¡Gracias, CEIA, por ese entusiasmo!

En el Día de los Patrimonios, la exposición abrió sus puertas para cientos de coyhaiquin@s. Cerca de cuarenta personas se sumaron al taller que invitó a identificar especies del río y a coserlas con hilo, telas recicladas y aguja. Cecilia y Ginette nos invitaron a experimentar con la técnica del patchwork, acompañando la creación de chucaos, caranchos, martín pescadores, peces, ovejas, teros, flamencos, quirquinchos y otros habitantes. ¡Todos fluían al ritmo del textil en un espacio de bienestar y comunidad! 

Un jueves de otoño programamos una mediación abierta. Respondió a nuestro llamado un público de diversas edades, interesado en el pasado milenario del río Simpson. El paleontólogo del Museo, Leonardo Pérez, nos contó historias fascinantes sobre una playa que se remonta a la era del cretácico. Pudimos ver con nuestros propios ojos y sentir con nuestros dedos las texturas de un amonite gigante que nos recuerda el mar extinto que antiguamente bañaba estas tierras. Fuimos testigos de restos fosilizados de árboles y semillas de la era del jurásico, flora milenaria que, como dijo Leo, en esos tiempos fue “comida de dinosaurio”. Un verdadero viaje en el tiempo que nos demuestra que este río es un gran expositor de la historia de la tierra, al dejar al descubierto en sus riberas, fósiles y otros tesoros geológicos. 

También pasaron por nuestra exposición los estudiantes de primero y segundo básico del Colegio Pequeños Exploradores, quienes se aventuraron en una sesión textil, bordando libremente habitantes vivos y no vivos del río como sus rocas y aves, mientras conversábamos sobre sus experiencias: plácidas vistas del río desde sus casas, recuerdos de bajadas en kayak y en balsa, además de los infaltables veranos bañándose en el Simpson. ¡A pesar de ser tan pequeños, nos fascinó su vínculo activo y cotidiano con el Simpson! 

Más visitantes nos dejó el otoño. Emprendor@s de la Escuela de Resiliencia Creativa, hombres y mujeres del turismo y las artes recorrieron la muestra. ¿Por qué el río no es azul? Fue una de las preguntas que surgió esa tarde, invitándonos a observar y descifrar que las tonalidades verdes y cafés son parte de la identidad del Simpson, a diferencia de otros ríos como el Cochrane y el Baker que fluyen en tonos azules y turquesas. Una mañana también bordamos con los educadores de Fundación Nativos y de la Escuela Valle Simpson, profundizando en el potencial educativo de cruzar el arte y la ciencia. 

Nos visitaron también estudiantes del Liceo Agrícola de la Patagonia y la Escuela Baquedano, abriendo reflexiones desde la escritura y el bordado sobre cuánto conocemos y cuánto somos conscientes del paso del Simpson por la ciudad y por nuestras vidas.

¡Aún nos queda la mediación de Anna Astorga sobre los ecosistemas dulceacuícolas de la cuenca y hasta el 13 de junio puede visitarse el Río Simpson Tejido!

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